

| La Comunidad de Madrid saca a la luz en las obras del metro de Ópera una fuente y un acueducto del XVII |
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La Comunidad de Madrid ha sacado a la luz en las obras de ampliación de la estación de metro de Ópera una excepcional concentración de restos arqueológicos del siglo XVII. Se trata de la Fuente de los Caños del Peral, de más de 30 metros de longitud e ideada por el primer arquitecto del Monasterio de El Escorial, Juan Bautista de Toledo, y un acueducto de ladrillo que surtía de agua al Palacio Real. Ambos se encuentran en un excelente estado de conservación por lo que parte de los hallazgos quedarán integrados en la nueva estación de metro. En la actualidad, la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno regional y Metro estudian el proyecto correspondiente. El estado de conservación de los restos arqueológicos, tanto de la primera fuente monumental de Madrid como del acueducto, permite tener una idea muy aproximada de cómo era esta zona de la capital antes de la creación, en 1809, de la actual Plaza de Isabel II. A diez metros bajo tierra de ésta plaza, los técnicos trabajan en la Fuente de los Caños del Peral, que abastecía a la población madrileña a través de una distribución realizada por los aguadores, uno de los gremios más importantes de la villa, organizados en: aguadores de cuba, de borriquillo, de cántaros y vaso. Los restos de la fuente ya habían sido localizados en 1991, en una obra anterior realizada por Metro de Madrid, siendo entonces imposible, desde el punto de vista técnico, su integración en el andén, procediéndose a su protección para evitar su deterioro. En la excavación, actualmente en curso, se han limpiado las estru cturas registradas entonces y se ha comprobado su excelente estado de conservación, con un frente formado por sillares almohadillados de granito y caños monumentalizados mediante veneras de granito. De igual modo, durante los actuales trabajos de ampliación de la estación, se ha documentado un nuevo tramo de la fuente, en conc reto su remate norte, hallazgo que ha confirmado el magnífico estado de conservación de toda la construcción que, en sí misma, constituía un auténtico monumento. Como consecuencia de los diversos tramos de la fuente conocidos hasta ahora, puede afirmarse que tenía un frente monumental de, al menos, 34 metros. La intervención arqueológica y paleontológica que acompaña a la remodelación de la estación de metro de Ópera y a la posterior peatonalización de la Plaza de Isabel II, se viene desarrollando de manera continuada desde septiembre de 2008.
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