

| Entrevista a Carlos Hernández Pezzi, presidente del Consejo Superior de los Arquitectos de España (CSCAE) |
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Valencia acoge, del 1 al 3 de julio, el IV Congreso de Arquitectos de España, organizado por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). El Congreso se propone el desafío de reflexionar sobre la evolución del ejercicio profesional y los condicionantes sociales, económicos y ambientales a los que se enfrenta el arquitecto en la actualidad. España se ha consolidado en los últimos años como una potencia arquitectónica a nivel mundial. En este escenario, el binomio que forman arquitectura y piedra se manifiesta en proyectos innovadores que han sido destacados con premios y selecciones de bienales. Esto demuestra que la piedra natural es uno de los mejores soportes para la expresión estética y una opción para la base estructural de las composiciones arquitectónicas más modernas. Desde esta perspectiva, Hernández Pezzi analiza los nuevos desafíos de la profesión y valora la evolución de la arquitectura española.
En el mes de julio se celebra el IV Congreso de Arquitectos de España, organizado por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España. ¿Cuáles son los objetivos más importantes que se propone cumplir este encuentro de profesionales? Lo que se persigue es debatir a cuerpo abierto el cambio de coyuntura, de escenario y de perspectiva de lo que será el ejercicio profesional en el Siglo XXI. Eso implica formación, responsabilidad social, compromiso y ejercicio profesional, cuestiones todas en el punto de mira de los arquitectos del nuevo milenio. El año 2009 es año de la X Bienal. En este caso, l a BIAU ha estado dirigida por Tuñón y Mansilla. En esta edición se han presentado 513 proyectos, acompañados por una multitud de eventos y enriquecedores intercambios culturales entre arquitectos y sociedad. Todo confluye con muestras, exposiciones y publicaciones como el inminente libro sobre la obra de Moneo y otras antologías. En plena crisis, España busca una identidad en la arquitectura sostenible y el urbanismo energético. La X Bienal supone un cambio de perspectiva, tal vez una bisagra de nuevas tendencias, pero los grandes ejes están ya propuestos. Este libro sugiere, no sólo cerrar la faceta arquitectónica de un período irrepetible, sino abrir las posibles visiones del nuevo escenario de crisis global, estudiando sus interacciones e interdependencias de manera que sepamos entrever las claves estables y las pasajeras de un fenómeno que ha repercutido en la imagen exterior de España, cuando está a punto de comenzar la presidencia de la Unión europea en 2010.
Esta iniciativa nace de los cambios que se han producido desde entonces. La convocatoria viene de 2007, cuando observamos que existen nuevos escenarios de la profesión, nueva legislación y nuevas posibilidades para la arquitectura que precisan un debate tras el CTE, la Ley del Suelo, el proceso de Bolonia y la crisis, entre otros.
Ningún congreso pasa más allá de la instantánea fotográfica, aquella en la que se miden aspiraciones y retos con tradición e inmovilismo. Trataremos de la formación el ejercicio y el contexto en el que estos se desenvolverán en el Siglo XXI. Sin embargo, aspiramos a trasladar el impulso a la innovación para que se extiendan las ideas que llevarán a una función social y medioambiental de la arquitectura frente a la dejación, la resignación y el despilfarro, cuestiones que nos han conducido a la crisis global de nuestro planeta, de nuestras ciudades y nuestra vida cotidiana. Nuevos conocimientos y experiencias deben definir el cuerpo disciplinar y la práctica del arquitecto responsable en un contexto nuevo de crisis y compromiso social.
Los principales retos serían la globalización, la formación profesional continua, la calidad y sostenibilidad, afrontar nuevas formas de trabajo asalariado y colectivo, societario y empresarial. También abrir nuevos campos de práctica profesional en urbanismo, docencia y rehabilitación. Respecto de los Colegios de Arquitectos, estoy convencido de que son esenciales para la arquitectura. No se puede minusvalorar en modo alguno la colegiación obligatoria para el ejercicio y el visado obligatorio de proyectos porque representan el esfuerzo por la calidad y el control técnico, que hacemos mejor que nadie en España y que es totalmente imprescindible para la calidad y el sostenimiento del actual prestigio de la arquitectura española.
Como Presidente de los colegios de arquitectos españoles es para mí una gran satisfacción poner nuestro debate y nuestra cultura arquitectónica a la vista. Es la de un momento especialmente importante para las relaciones exteriores y la integración de políticas globales, en el que deslumbran nuestros logros tanto como nuestras carencias. Un momento en el que los proyectos tendrán que justificar más, si cabe, su legitimidad social y ambiental, los arquitectos dar cuenta de su responsabilidad profesional en el máximo nivel de atención a esos factores, y los colegios de arquitectos modernizarse para cumplir sus fines, en un contexto muy distinto al del siglo pasado y a esta primera década del Siglo XXI.
Se manifiesta en la profunda crisis económica y de trabajo de los arquitectos, paro profesional y necesidad de nuevos paradigmas de actuación. Hemos descendido un 65% de media en visados, lo que da una idea de la gravedad del momento. Todavía no se ven repuntes. Somos una parte más de la crisis de modelo de producción y consumo de espacio y de arquitectura en un planeta pequeño y maltratado. En España y en el mundo tenemos que hacer las cosas de otra manera.
Son demasiados y demasiado plurales para una lista siquiera. Me remito a los premios, a las selecciones de las bienales, al premio Mies van der Rohe por el MUSAC de León ,a los finalistas de los premios nacionales y europeos, la lista es interminable.
La piedra natural es un recurso valioso. Un material y un producto, un elemento tectónico y un símbolo. Ahora es un material tectónico de primer orden, virgen o empleado en composites, materiales mixtos y combinados con otros en paneles o productos industriales de nueva generación. Emplear bien la piedra ayuda a entender la arquitectura, la ciudad y la evolución humana.
Insisto en que las listas serían imposibles de asumir, desde el Museo del Prado a las últimas obras de vanguardia, muchas son ejemplos de gran valor en el uso de la piedra. Están en todas las revistas y publicaciones especializadas, por ejemplo, en la X Bienal de Arquitectura.
Es cuestión de saber hacer lo que la nobleza de la piedra natural nos enseñó durante generaciones. No es fácil comprenderlo ante la versatilidad de sus nuevos usos, pero la piedra puede ser un factor de la ética de nuestro tiempo, en los sentidos más comprometidos con los desafíos económicos y ambientales. Los arquitectos no podemos ignorarlo, debemos emplearla para nuevos usos, porque la tecnología se ha multiplicado, pero los valores son sustantivamente los que provienen de esa dignidad de la piedra como material.
A la buena formación tectónica de los arquitectos españoles, a su conocimiento de las variedades regionales y a un sector de producción innovador y competitivo.
Con la Formación Profesional Continua, la difusión de experiencias y la práctica constante del I+D+I.
La esencia está en las envolventes de todo tipo, en los paramentos de tipo multifuncional y en las claves estéticas del uso profesional de la piedra.
El horizonte sería mejorar la eficacia de su uso con menos hipotecas ambientales y económicas y abrir nuevas experiencias en un uso diversificado que tenga en cuenta más variables arquitectónicas, despieces, agregados y combinaciones con otros materiales, paramentos y funciones de las actuales, sin perder belleza.
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