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Eje Prado-Recoletos, una apuesta por la convivencia PDF Imprimir E-mail

Madrid está inmersa en los últimos años en una importante reforma urbanística con la rehabilitación de uno de sus espacios más emblemáticos: el eje Prado-Recoletos. La remodelación de este eje fundamental del centro de la capital pretende un nuevo modelo de movilidad que sitúa al peatón como protagonista de la escena urbana. Los arquitectos Álvaro Siza y Juan Miguel Hernández de León, ganadores del concurso internacional convocado por el Ayuntamiento de Madrid para acometer la reforma, son los responsables del proyecto ejecutado en estos momentos en un 45% de su totalidad.

 

Una apuesta por la convivencia. Así definió el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, uno de los proyectos de mayor envergadura diseñados para la ciudad de Madrid: el Eje Recoletos-Prado, durante su presentación oficial en el año 2003. Redibujar esa importante zona del centro de la capital es un sueño que acaricia el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, desde hace dos legislaturas y que ha pasado por numerosas polémicas y vicisitudes.

 

El espacio diseñado en el Plan por Juan Miguel Hernández de León y Álvaro Siza, recupera y mejora los valores culturales, paisajísticos y ambientales del eje Paseo del Prado-Recoletos, considerado "el triángulo de oro de la cultura", por estar ubicados dentro de la zona tres grandes museos de la capital: la pinacoteca del Prado, el Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza.

 

El proyecto, además minimiza el impacto del exceso de circulación rodada en la zona, para rescatar la identidad histórica de este espacio urbano y dar prioridad al viandante. Tras la ejecución completa del Plan se aumentará la superficie peatonal de la zona en un 62% hasta superar los 184.000 metros cuadrados. Aunque su ejecución comenzó en 2005, según fuentes municipales, a junio de 2011, está realizado en un 45% de su totalidad. 

 

Proyecto necesario

 

La necesidad de esta gran operación urbanística la explicaba así el alcalde durante la presentación del proyecto: "Actualmente pasear por el viejo Salón del Prado es hacerlo por un espacio discontinuo en el que el peatón encuentra dificultad para relacionar elementos que conviven dentro de un mismo entorno y que es utilizado más bien como una vía de tráfico de alta intensidad". Con la propuesta se da un tratamiento unitario al entorno y se refuerza el carácter cultural de esta arteria en la que se asientan tres de los museos más importantes del mundo.

 

"El proyecto -reconoció el alcalde ya entonces- es complejo como lo es el propio reto de construir una nueva imagen del Eje Recoletos-Prado que no resulte extraña al ciudadano". La ambición municipal es desarrollar una acción integradora que acentúe el carácter cultural y artístico de la zona y la convierta en un espacio accesible para todos los ciudadanos. Devolver el protagonismo al peatón y restablecer el equilibrio entre transporte público, privado y tránsito peatonal son dos factores imprescindibles para alcanzar esa meta.

 

Afrontar la remodelación requería necesariamente un análisis exhaustivo de la situación actual. Por eso se revisó desde el perfil sociológico de los vecinos de la zona, la situación del tráfico, las redes de infraestructuras o el mobiliario urbano hasta el arbolado, los monumentos o edificios que pueblan el entorno, tanto los 27 de carácter monumental como los casi 500 que gozan de algún tipo de protección. No olvidan en su inventario la diversidad que presenta el mobiliario urbano -con 37 tipos distintos de farolas, 28 modelos de bancos y 23 de bolardos- ni el arbolado donde se suceden cerca de cuarenta especies distintas entre las que se encuentran plátanos, castaños de Indias, acacias, álamos, abetos, cedros, magnolios, cipreses, lauros, robles y olmos.

 

La visión del arquitecto Juan Miguel Hernández de León

 

Juan Miguel Hernández León, arquitecto y responsable del proyecto de remodelación del eje Recoletos-Paseo del Prado, considera que el Paseo del Prado reúne gran parte de las instituciones culturales de Madrid y que por ello, es más un espacio de estancia que de transporte. Desde su perspectiva, la remodelación de este eje intenta reforzar las condiciones paisajísticas y atiende a las cualidades, usos sociales y topografía del lugar.

 

Para acometer el Plan se han tenido en cuenta todos los aspectos del patrimonio histórico y cultural de la zona. Como se señala en el proyecto “la obra de arte depende de su propia contextualidad, y, ésta, radica en su dimensión histórica”. La misma idea expresa que un objeto que es histórico no es, tampoco, decir que su valoración esté justificada por determinadas categorías temporales, sino que su naturaleza se constituye en un origen concreto. Son sus coordenadas espacio-temporales las que complementan su significado.

 

De aquí la imposibilidad de una separación estricta entre la condición estética y su condición de historicidad. Según Hernández de León, “una intervención como la del ámbito Recoletos-Prado debe tener en cuenta tanto esta escurridiza noción de carácter, como reconocer su naturaleza de espacio público que cobra su especificidad en conjunción con el patrimonio arquitectónico que lo cualifica; y que éste, (la arquitectura), se justifica en relación y dialogo con aquel”. 

 

Desde esta visión, “definir la cualidad de estas arquitecturas, de los límites de sus transformaciones y cambios de usos, no es sólo un imperativo patrimonial; es, sobre todo, incidir y profundizar en la recuperación de la cualidad de un fragmento de ciudad que constituye, (desde una indudable unidad histórica, aunque construida a lo largo de varios siglos), un hito de excepcional calidad. De igual modo, parece necesario justificar, en un sentido general, la estrategia seguida en la intervención propuesta, de una tensión permanente con la Historia”. 

 

Paseo de Recoletos

 

Para el arquitecto encargado del proyecto de reforma, “las desafortunadas intervenciones en torno a la plaza de Colón, con derribos, sustituciones, y traslado del monumento al descubridor, no sólo supusieron una pérdida de cualidad patrimonial, sino, también, una pérdida de la cualidad del lugar que afecta a la escala y contexto del patrimonio restante”.

 

Mención especial merece el lamentable derribo de la Casa de la Moneda y Fábrica del Sello, edificio proyectado y construido por Nicomedes Mendívil y Francisco Jareño en el solar adyacente a la Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y sustituido por la actual plaza. Para Hernández de León, “La sobria construcción, terminada en 1861, estaba constituida por dos pabellones laterales, de tres plantas de altura cada uno, que delimitaban el eje central de acceso, y albergaban, los talleres y dependencias de la Casa de la Moneda el cuerpo de la derecha, mientras que el de la izquierda, que miraba a la calle de Goya, lo hacía con la Fábrica Nacional del Sello”.

 

El frente a la plaza de Colón se elevaba sobre una pequeña terraza a la que se accedía por dos rampas y una escalera, y justificaba el retranqueo de la fachada de la Biblioteca Nacional, (también de Francisco Jareño y, en este caso, Ruiz de Salces), respecto a la alineación edificada del eje de Recoletos. Y servía de fondo escenográfico a la ubicación original del monumento a Cristóbal Colón. Su desaparición afecta a las relaciones originales entre las piezas del conjunto y deja fuera de escala a la manzana adyacente, en la calle de Serrano, que pertenece a las delimitadas por el Plan Castro para el Ensanche de Madrid.

 

La propuesta de este Plan Especial pretende recuperar el hito del monumento a Colón en su posición inicial, potenciando visualmente las pendientes convergentes de las calles de Génova y Goya, y reestructurar, con la nueva volumetría que implica la aparición en superficie del Centro Cultural de la Villa, una analogía de las relaciones visuales que se establecían con la Biblioteca Nacional. 

 

Salón y Paseo del Prado 

 

Por otra parte, explica Hernández de León, aunque la antigua vaguada o arroyo del Prado se ha ido transformando a lo largo de varios siglos y constituyendo una unidad conseguida por estratificación de actuaciones, no es tampoco menos real la permanencia de unas trazas reguladoras de todo el proceso. "Básicamente, se determinan por las alineaciones de las plantaciones que, desde las primeras alamedas y con las sucesivas adaptaciones para recoger el diálogo con los nuevos hitos urbanos, han marcado una impronta de organización lineal, como puede comprobarse en la comparación entre la situación actual y la serie de la cartografía histórica existente”.

 

Para el arquitecto, “este conjunto monumental presenta una imbricación entre su dimensión paisajística y patrimonio arquitectónico de carácter excepcional: en primer lugar, el hito de la fuente de la Diosa Cibeles, desplazada de su posición original y modificada su percepción y escala por la incorporación de la actual plataforma inferior, no deja de haber condicionado la disposición la condición compositiva de los dos edificios que la flaquean, el Banco de España y el Palacio de Correos y Comunicaciones”.

 

Por su parte, la nueva “Casa de Correos” o “Palacio de Comunicaciones”, construida según el proyecto de Antonio Palacios y Joaquín Otamendi entre los años 1904-1918, es un hito de la arquitectura española, en cuanto a su capacidad de integrar las premisas de recuperación estilística del Regeneracionismo con la ambición de la renovación formal surgida en el contexto de la Revolución Industrial. Y, también, con la incorporación de ciertas referencias a las vanguardias centroeuropeas. Según Hernández de León, “la complejidad y apertura de la disposición de su planta, la secuencia de sus patios y su gran vestíbulo de operaciones, obliga a que las posibilidades de su cambio de uso deban estar limitadas por la preservación de sus valores arquitectónicos y por la condición de accesibilidad a sus espacios de carácter público”.

 

En cuanto al trazado de Hermosilla, con el complemento del nuevo proyecto y de las fuentes diseñadas por Ventura Rodríguez (Cibeles, Apolo, Neptuno, de la Alcachofa), para el responsable del proyecto responde a lo que ha sido descrito por Fernando Chueca como el propósito de “reducir a unidad un gran conjunto, un espacio longitudinal muy alargado. Se dispuso éste en forma circoagonal, terminando por sus extremos en dos semicírculos en cuyo centro se colocaban dos fuentes enfrentadas, simétricas, con relación a una central que era el punto medio de esta composición unitaria”.

 

El esquema longitudinal del Paseo y Salón se reforzaba con la incorporación de las fuentes que daban sentido a la composición. La fuente de Cibeles, que se situaba inicialmente en el trazado en ábside del extremo, fue cambiada de sitio y posición en 1895, al mismo tiempo que se la elevaba y se le añadía el grupo escultórico de Miguel Ángel Trilles y Antonio Parera. La de Neptuno, tampoco se situaba en el centro como en la actualidad, en 1898 se trasladó y modificó su posición para acomodarla al nuevo diseño de la plaza de Cánovas. Según Hernández de León, el anterior juicio de Chueca es acertado, pero lo es, también, que las disposiciones puntuales de acomodo con el trazado y la escenografía urbana, como sucede con la nueva relación con el denominado Campo de la Lealtad y el obelisco del Dos de Mayo, condicionan a su vez las trazas de los nuevos edificios de la Bolsa de Comercio de Enrique Repullés y del Hotel Ritz.

 

El Museo del Prado determina su específico dialogo con el Paseo, siendo de especial interés el que se establece entre las Cuatro Fuentes y las extensión del eje virtual ortogonal al determinado por la puerta sur del museo y el acceso lateral al Jardín Botánico. De forma muy distinta se situaban las parcelas, con sus palacetes y jardines, en el borde occidental del salón y Paseo del Prado, dispuestos longitudinalmente a este “salón urbano”.

 

De hecho, las nuevas calles abiertas en sentido ortogonal, fueron haciendo desaparecer muchos de los jardines, o reduciendo de forma considerable los de los palacios de Villanueva y Buenavista. Por último, el límite sur de este eje se apoya en la reproducción de la fuente de la Alcachofa que funciona como una rótula de conexión con el Paseo de Atocha, y tiene como piezas fundamentales el antiguo Ministerio de Fomento y el reconvertido en museo, Hospital General de Atocha; proyecto inacabado a pesar de las sucesivas intervenciones de José de Hermosilla, Sabatini o Vanvitelli, y que se inscribe de manera precisa en las obras de potenciación de este eje “ilustrado”.

 

Situación del Plan Eje Prado-Recoletos

 

La ejecución del Plan Eje Prado-Recoletos, solo realizada en un 45%, ha pasado por múltiples vicisitudes. A lo largo de los años se ha modificado hasta en ocho veces, aunque vino precedida por un concurso internacional de ideas, aprobado en 1997 y cuyo ganador fue el equipo del arquitecto portugués Álvaro Siza, quien firmó el contrato para elaborar el proyecto en septiembre de 2002. 

 

El Ayuntamiento publicó el estudio de impacto ambiental y el plan especial, según un acuerdo de la Junta de Gobierno de 17 de noviembre de 2010, pero el pasado mes de julio el Gobierno de la Comunidad de Madrid expresó su negativa por la vía del silencio administrativo, mientras el Ayuntamiento sigue a la espera de una respuesta oficial que se tenía que haber producido en abril.

 

Aunque desde el Gobierno de la Comunidad no se precisan las razones por las que se rechaza el Plan ni si se ha informado al equipo de Alberto Ruiz-Gallardón, los motivos son públicos, ya que el Ejecutivo de Esperanza Aguirre lo ha criticado desde el principio del proyecto. 

 

Texto: Carmen Méndez

Fotos: Juan Miguel Hernández de León