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Inaugurada la primera fase de acondicionamiento de la Calzada Romana de la Fuenfría en Madrid PDF Print E-mail
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Leisure & Culture

La Comunidad de Madrid inauguró el pasado 3 de agosto la primera fase de acondicionamiento de la Calzada Romana de la Fuenfría, en el término municipal de Cercedilla, en Madrid.

 

La denominada Vía XXIV del Itinerario de Antonino ofrece de esta forma a sus visitantes una visión más precisa de su riqueza arqueológica e histórica, además de mejorar la accesibilidad a la misma.

 

La Calzada Romana de la Fuenfría, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1981, comprende el tramo de la Vía XXIV que discurre por Cercedilla y tiene una longitud aproximada de diez kilómetros y medio, salvando una diferencia de cota de 746 metros entre la parte inferior del valle de la Fuenfría y el puerto. Esta calzada, construida en el siglo I d.C. y en uso atestiguado hasta el siglo IV, servía para unir ciudades como Segovia y Toledo.

Los recientes trabajos arqueológicos realizados por el Gobierno regional en esta Calzada han aportado luz por primera vez a las dudas surgidas desde los años 80 sobre la romanidad de lo que hasta ahora se conocía como calzada romana. En este sentido, hay que poner de manifiesto que los tramos enlosados, hasta ahora conocidos, corresponden al siglo XVIII, mientras que las investigaciones desarrolladas desde 2006 han descubierto el verdadero trazado del camino romano, no siempre coincidente con el an terior y mucho más ventajoso en cuanto a su tránsito (abrigo de los vientos, pendientes más suaves, etc.)

La Calzada Romana de la Fuenfría mantiene la tipología constructiva de caminos romanos, se construía sobre una base de piedras de mediano tamaño que actuaba como base de cimentación (statumen), sobre la que se iban añadiendo piedras de menor tamaño mezclada con tierra en una capa intermedia. Por último, se acababa con una capa de rodadura que, en contra de lo que la gente piensa, no era pavimentada, sino que era de tierra mezclada con pequeñas piedras.

Evolución de las actuaciones en la calzada

La Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid viene actuando desde hace años sobre esta vía, para conocer mejor su trazado y cronología. Con trabajos iniciales en los años 90, es a partir de 2006 cuando las actuaciones han permitido obtener una visión más precisa sobre la misma, tanto desde el punto de vista histórico como del arqueológico, que finalmente dieron lugar al Proyecto de Acondicionamiento y Consolidación de los tramos I y II de la Calzada Romana del Puerto de la Fuenfría (Cercedilla), recientemente inaugurado.

Durante las obras de esta primera fase, ejecutadas entre agosto de 2008 y los últimos meses, tras un largo invierno de nevadas, se llevaron a cabo actuaciones arqueológicas que han confirmado el trazado de lacalzada a su paso por las Dehesas en el Centro de Educación Ambiental, al final del tramo VII, cerca del Puente de la Venta. Otras actuaciones realizadas comprenden: labores de limpieza, poda y tala de la vegetación; acondicionamiento de los encuentros con otras vías, en los que la calzada ha desaparecido; búsqueda de las visuales de los tramos de la calzada, y del carácter natural de la intervención; solución a los problemas de drenaje, utilizando las mismas técnicas tradicionales de la época romana; estudio y solución a los problemas de escorrentías de aguas y soluciones de continuidad para el paso de peatones en los vados de los arroyos que la atraviesan. Está prevista la incorporación de hitos o señalización necesaria para la comprensión y puesta en valor de la calzada.

Las labores de acondicionamiento e investigación tienen continuidad en una segunda fase que comprende los tramos III-IV-V-VI y VII de esta calzada. El proyecto actual, dotado con un presupuesto de 577.088 euros con cargo al 1% cultural del Ministerio de Fomento y gestionado por Iberpistas, da continuidad al redactado en 2007 para los tramos I y II desde el inicio en el Puerto de la Fuenfría, y tiene por objeto el acondicionamiento y consolidación de la calzada romana desde el inicio del tramo III, en su encuentro con el camino Viejo de Segovia hasta el Centro de Educación Ambiental, pasadas Las Dehesas, en un recorrido total de 5.091 m. Para esta fase se han ejecutado nuevas catas arqueológicas que han confirmado el trazado romano, si bien se van a abordar nuevas excavaciones para completar la documentación del trazado y la comprobación de tramos indeterminados.

Todas las actuaciones de acondicionamiento e investigación de esta calzada están enmarcadas en el Plan de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid, en el proyecto “Caminería Histórica del Valle de la Fuenfría” que integrará la calzada romana con el resto de vías históricas como el camino viejo a Segovia, la vía borbónica del valle, el camino Schmid y la carretera de la República.

Caminos de piedra eterna

Las calzadas, verdaderas obras de ingeniería que conectaban las ciudades con Roma, jugaron un papel fundamental para el desarrollo político, militar, económico y cultural del Imperio. Asociadas a las vías romanas se encontraban las posadas (mansiones, mutationes), donde el viajero podía descansar y cambiar las caballerías. En los laterales de los caminos oficiales se colocaban los miliarios, piedras cir­culares en las que estaba escrita la milia (1.481 metros) en la que el via­jero se encontraba.

Las vías o calzadas romanas, aún visibles en muchos tramos, consti­tuyen una parte esencial del legado romano. Aunque las fuentes de época romana (Itinerario de Antoni­no, anónimo de Ravena) y los datos arqueológicos no permiten reconstruir un mapa completo de las vías romanas en la península Ibérica, la información disponible nos revela que el objetivo primordial del trazado viario es la explotación de los recursos económicos: valle del Ebro, valle de Guadalquivir y noroeste peninsular son las zonas con mayor densidad viaria, al igual que los principales centros administrativos: Mérida, Córdoba y Zaragoza. Se observan con claridad cuatro grandes ejes: la vía Augusta, que recorría la costa Mediterránea desde los Piri­neos hasta Cartago Nova (Cartagena), desde donde penetraba en el valle del Guadalquivir, hasta Gades (Cádiz); la vía o ruta de la Plata, que enlazaba Augusta Emerita (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga), con prolongaciones hacia Onuba (Huel­va), por el sur, y hacia Legio (León) y Gijón, por el norte; la vía que desde Mérida enlazaba con Caesaraugusta (Zaragoza) y Tarraco (Tarragona); y, finalmente, la gran vía que atravesaba la Meseta norte al pie de la cordillera Cantábrica desde Asturica hasta Caesaraugusta. Aunque algunas vías ya existían desde el periodo republicano, fue en época de Augusto cuando se define el plan viario de Hispania. Dicha red quedara rematada a finales del siglo I, aunque las calzadas requirieron reparaciones continuas durante todos los siglos de existencia del Imperio.